Julio 6, 2021
Todos hemos sido conscientes y testigos de que el Gobierno central y los diferentes poderes públicos han tenido que hacer frente a una crisis sanitaria, humanitaria y económica sin precedentes en el actual periodo democrático. Comprensivos y pacientes con esa situación, desde AISGE y su Fundación, sin dejar de reivindicar medidas de apoyo para el sector cultural, hemos priorizado la acción solidaria para reforzar las ayudas asistenciales a favor de los miembros del colectivo artístico más vulnerables y las actividades formativas para seguir formando a la nuevas generaciones de talento artístico.
Podemos afirmar con orgullo que la comunidad artística y sus instituciones han cumplido con las expectativas de su papel sectorial y social de manera cabal, eficaz y solidaria. Durante los peores momentos de la pandemia, los actores y bailarines que integran AISGE no cesaron de emprender proyectos artísticos de impagable valor solidario, al tiempo que sus trabajos audiovisuales batían marcas de audiencias y descargas para acreditar, una vez más, su decisivo rol social, terapéutico-emocional, cultural y económico en la sociedades modernas, del que ciudadanos, instituciones y autoridades comienzan a ser conscientes, mas no siempre consecuentes. Tales trabajos se erigieron en la mejor medicina para la salud mental de profesionales de todos los ámbitos, sobre todo del sanitario. ¿Qué hubiera sido en estos tiempos de la humanidad sin internet, televisión y plataformas digitales para evadir la mente hacia lugares de mayores felicidades, anhelos y esperanzas?
La Fundación AISGE invirtió en 2020 más de 4,3 millones de euros en ayuda social y 1,2 millones en formación artística, coadyuvando así a la supervivencia y dignificación de cerca de 2.000 familias de actores y bailarines. Por su parte, AISGE alcanzó acuerdos históricos con Netflix, HBO y otras plataformas digitales, de manera que su recaudación total, 34,7 millones de euros, solo se redujo un 5,4% respecto del ejercicio anterior. Se colige, pues, que tanto la comunidad artística y creativa como sus instituciones han cumplido satisfactoriamente su parte del tácito “pacto social”, lo que les legitima para exigir el cumplimiento a la otra parte, al Estado, de su compromiso para con la cultura y sus creadores, en esta suerte de do ut des (“doy para que des”) implícito.
Por ello, consideramos que ha llegado la hora de la Cultura con mayúsculas, porque se presenta la oportunidad de establecer un marco jurídico idóneo, justo y estable que potencie esta industria como elemento principal de dinamización y desarrollo cultural, económico y social de España. No se puede afianzar una industria cultural y audiovisual bajo las grietas de la precariedad laboral de artistas y demás creadores de contenidos culturales. Una industria sin equilibrios en todas sus vertientes no puede prosperar.
El 24 de marzo, el presidente del Gobierno presentó un ambicioso Plan de impulso al sector audiovisual ('España, Hub Audiovisual de Europa'), dotado con más de 1.600 millones de inversión pública hasta 2025, por constituir uno de los ejes de la agenda España Digital 2025. El objetivo es convertir a España en líder en producción audiovisual en la era digital y receptor de inversión internacional. AISGE aplaude la iniciativa por compartir la idea de que la industria de los contenidos audiovisuales constituye la actividad geo-estratégica mas determinante para cualquier país y por incentivar el impulso del talento. Pero el Plan solo producirá los efectos deseados si se crea un nuevo marco regulatorio del sector (Ley de Comunicación Audiovisual y nueva Ley del Cine, entre otras), así como las previsiones esenciales del Estatuto del Artista.
Por tanto, ha llegado la hora de recuperar el pulso para el Estatuto del Artista, que fue fruto de un consenso parlamentario para dignificar el trabajo artístico. Tras su adopción en 2018 se han sucedido las iniciativas parlamentarias instando al Gobierno a poner en marcha su desarrollo normativo. El ministro de Cultura y Deportes, Rodríguez Uribes, aseguró el 15 de junio que “en las próximas semanas” se crearía la comisión interministerial para culminar dicho Estatuto, dado que afecta a aspectos de índole laboral, fiscal, tributaria o educativa, y que se ha vinculado al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la economía española. La actuación legislativa es urgente, ya que la situación laboral, económica y familiar de la inmensa mayoría de los artistas y trabajadores del sector está presidida por la precariedad sistémica, la incertidumbre, la intermitencia y unas normas tributarias insensibles e injustas.
Por tanto, la suerte parece echada y el tiempo juzgará si los compromisos políticos alcanzan los efectos deseados para el bien del sector audiovisual, sus trabajadores y el propio interés general del país. Acta non est fabula: la función no ha terminado, podríamos concluir.
Abel Martín Villarejo es abogado, profesor y secretario general de Latin Artis
Fuente: AISGE

