Duncan Crabtree: El futuro puede ser tecnológico, pero tiene que seguir siendo humano
Cancún, 25 de noviembre de 2025
En el marco del XXI Foro Iberoamericano de Creaciones Audiovisuales de Latin Artis, celebrado en Cancún del 23 al 27 de noviembre de 2025, Duncan Crabtree, director ejecutivo nacional y negociador jefe de SAG-AFTRA - el sindicato de actores más grande del mundo - ofreció una intervención contundente sobre el impacto de la IA en la vida profesional de los actores y en el futuro de la industria audiovisual.
Su mensaje, profundamente alineado con las preocupaciones de los actores y actrices, dejó una idea central: la creatividad debe seguir siendo humana. Crabtree abrió su participación recordando que, en apenas un año, la IA pasó de ser una amenaza abstracta a una realidad concreta: actores sintéticos comercializados como intérpretes reales y contratos que permiten, con un clic, ceder voz e imagen sin límites. Para frenar estos abusos, SAG-AFTRA desplegó en el último año una estrategia integral que combina negociación colectiva, reformas legales y defensa cultural.
La batalla en los videojuegos: consentimiento, control y compensación
El gran desafío del último año - explicó - se dio en el sector de los medios interactivos, donde empresas buscaban entrenar modelos de IA con interpretaciones reales y reutilizar voces, cuerpos y datos biométricos sin permiso. La huelga convocada por el sindicato desembocó en un acuerdo considerado por Crabtree como un precedente mundial: ninguna réplica digital puede crearse sin consentimiento informado por escrito, con explicación detallada del uso.Todo escaneo o grabación con fines de IA se reconoce como tiempo de trabajo. Durante una huelga, un intérprete puede suspender el uso de su réplica digital para impedir que se rompa el paro mediante su doble generado por IA. El acuerdo también incorporó mejoras fundamentales de seguridad y salud laboral, recordando que tratar a los artistas como simples datos tecnológicos abre la puerta a descuidar su integridad física.
Publicidad, animación y televisión: un nuevo estándar para el sector
En el ámbito de la publicidad, SAG-AFTRA consolidó un marco regulatorio que obliga a las marcas a informar y obtener consentimiento previo para generar nuevas interpretaciones mediante IA. Además, cuando se use una réplica digital en lugar del actor, el pago debe ser igual o superior al de una sesión normal de grabación. También lograron un avance decisivo: los intérpretes sintéticos no pueden emplearse para evitar obligaciones con el fondo de pensiones y salud. Si un anuncio utiliza personajes generados por IA, las productoras deben aportar igual que si contrataran intérpretes humanos.
En animación, se alcanzó un acuerdo que protege a las y los actores de voz y establece reuniones periódicas obligatorias con productores. Finalmente, en el ámbito de la televisión, se garantizó que todas las protecciones que SAG-AFTRA conquiste en la negociación de 2026 para cine y televisión se incorporarán automáticamente.
Avances legislativos y defensa del trabajo humano
Crabtree destacó además la acción del sindicato en el terreno legal. En California, promovieron normas para proteger a artistas fallecidos frente al uso no autorizado de réplicas digitales. En Nueva York, respaldaron leyes que exigen transparencia cuando se utilizan intérpretes sintéticos en publicidad, para evitar que se presenten como actores reales entrenados con trabajo humano invisibilizado.
La batalla cultural
Sobre el caso Tilly Norway, Crabtree subrayó la importancia de la dimensión cultural del debate. El reciente intento de presentar a la “actriz” de IA Tilly Norway como una actriz real provocó una respuesta inmediata del sindicato: no es una actriz, sino un personaje sintético creado sin compensación ni control de los profesionales cuyos datos nutrieron ese modelo. Reemplazar actores con personajes generados por IA es, afirmó, un uso indebido que amenaza directamente los medios de vida del sector.
Una línea roja para la industria
Para SAG-AFTRA, la cuestión no es prohibir la tecnología, sino fijar condiciones: consentimiento real y compensación adecuada. Los actores no son bases de datos, recordó Crabtree, sino biografías, acentos, cuerpos y memorias que no pueden reducirse a material de entrenamiento algorítmico.
Su mensaje final resumió el espíritu de la intervención y del propio Foro: “El futuro puede ser tecnológico, pero tiene que seguir siendo humano”.