El actor Emilio Gutiérrez Caba (Valladolid, 1942) interpreta a Largo Caballero en 'Federica Montseny, la mujer que habla', dirigida por Laura Mañá y rodada en Valencia. Foto: Óscar Chamorro
Emilio Gutiérrez Caba lleva casi seis décadas encima de las tablas y frecuentando platós y estudios, atesora un par de premios Goya, varios galardones de la Unión de Actores y una larga lista de reconocimientos, además del mayor de todos: constituir una referencia esencial para varias generaciones de espectadores y aficionados. Se acaba de estrenar la película Federica Montseny, la mujer que habla en la que interpreta a Largo Caballero, político y sindicalista español, motivo por el que fue entrevistado por Laura Garcés para el diario Las Provincias. El prestigioso actor español abordó varios temas y ofreció su punto de vista sobre la difícil situación que atraviesan el cine y el teatro, para los que reclama ayuda del Gobierno.
A continuación la entrevista:
–¿El cine y el teatro están muy tocados por la pandemia?
–No están tocados, están prácticamente con el agua al cuello. Hay compañeros y compañeras que se han visto en situaciones económicas dramáticas. Entiendo la protesta de otros sectores, pero la cultura ha sufrido muchísimo y no tenemos ayudas. El Gobierno ha anunciado un plan de choque de 12.000 millones para la hostelería, pero nada para la cultura. Me resulta preocupante. Otros gobiernos de nuestro entorno como el francés o el alemán no sólo han hecho una declaración de intenciones sobre la cultura, han dicho que es prioritario mantenerla. Deberían tomar nota, salvo que los dirigentes políticos españoles supongan que la cultura no sea rentable en votos; eso no sería servir a los intereses del país, sino a los de los partidos.
-En una entrevista dijo que su familia sufrió mucho durante la Guerra y que el teatro la salvó. ¿Puede salvarnos ahora en esta guerra sanitaria que tenemos?
-Todo lo que significa arte, cultura, imaginación salva siempre. La OMS ha recomendado la inclusión de las artes, la cultura en los métodos terapéuticos. Incluso hay partes de los tratados psicológicos que hablan de los psicodramas como una forma de tratamiento de enfermedades mentales. En aquel momento a mi familia la salvó porque pudieron sobrevivir. Sí que nos podría salvar. Lo que me preocupa es que la tecnología en vez de ayudar y complementar lo que nos faltaba en la parte cultural y artística ha venido a ser como un intento de sustitución. Esto es peligroso porque no busca el bien de la humanidad, sino su aprovechamiento. Lo único que aporta sustituir el arte y la cultura por la tecnología es el vacío de ideas, la equivocación. Podrían convivir las dos. Nunca la cultura o el arte ha negado lo maravilloso de la tecnología, ¿por qué la tecnología tiene que ser tan arrogante y decir ahora la que mando soy yo?
-¿Qué le falta al cine español para ser una industria fuerte?
- Le falta ser una industria, nunca lo ha sido de facto. Ha sido buena intención y sobre todo en algunos casos el riesgo económico de algunos. Hoy ni siquiera eso. Los productores en general son gestores de dinero público. Al cine español le faltan mercados y, sobre todo, creer en sí mismo. También le falta profundidad, abarcar temas que ha dejado abandonar; se ha dedicado a distraer. Mezclar ocio y cultura es peligroso, el cine no puede ser sólo ocio, también tiene que ser cultura. Y a la industria del cine español le falta crear una infraestructura que estuvo apuntada con la Ciudad del Cine de Alicante. Queda muchísimo camino.
-¿Qué se siente en la piel de Largo Caballero?
-No se trata de una recreación histórica. Es muy difícil. Desconocemos cómo era don Francisco. Podemos saber a través de sus declaraciones de prensa y de lo que han contado los libros. Pero realmente saber cómo era él de comportamiento, no sabemos mucho. Lo que hay que apuntar es lo que hizo más que recrear su figura de manera física o gestual. Y eso es lo que hemos buscado.
-¿Son necesarias estas películas? ¿A los españoles nos falta conocer nuestra historia?
-Nos falta casi todo. Primero autocrítica, una revisión de la historia y no tomarla tal cual como nos la han ido contando para bien en unos casos, como para mal en otros. Estas revisiones nos dan a conocer figuras cruciales en la historia y que en parte explican lo que está pasando y va a pasar. La falta de memoria es mala en general. El caso de Federica Montseny, como otros, tanto en el bando nacional como en el republicano, deben revisarse de manera objetiva y ver qué aportaron. Son necesarias porque son formativas y pueden llamar a curiosear en la historia y a despertar la ocasión de observar, preguntar.
- Federica Montseny, la mujer que habla ¿Qué dice a la mujer de hoy?
-Fue una precursora del talante femenino, incluso toda su vida anterior y posterior al Ministerio de Sanidad. Como Concepción Arenal o Clara Campoamor, han demostrado que no se trata del género masculino o femenino, sino de la inteligencia o no. Hay hombres y mujeres muy inteligentes, y hay hombres y mujeres muy estúpidos. Eso no tiene nada que ver con el género. En el caso de Federica Montseny era una persona inteligente y con valores indudables toda su vida.
-¿Qué deben escuchar los hombres cuando Federica Montseny habla?
-Gestionó muy bien la sanidad militar en el momento de la Guerra Civil. Lo hizo muy bien y se rodeó fundamentalmente de mujeres, lo llevaron francamente bien. Su condición de anarquista chocó frontalmente no sólo con las ideas conservadoras de algunos dirigentes republicanos, sino naturalmente con las estalinistas de la parte comunista. Todo lo que dijeron ellas, al menos en lo que se refiere a sanidad , fue muy útil y la gestión en el ministerio fue bastante eficaz.
-¿Esta película es una reivindicación de la República?
-No, no creo. Se centra en la figura de ella, pero claro ella ocupa un foco de atención principal en tanto que forma parte del núcleo del Gobierno que se levanta prácticamente antes del periodo de Negrín. Es la primera ministra que tiene España. Naturalmente Largo tampoco es que sea muy partidario de que una mujer ocupe un ministerio, tampoco lo fue Azaña. Lo que demuestra es que dudaban de su capacidad. Más que machismo había duda de la capacidad de una mujer, lo cual se demostró que no era cierto. No está justificando posturas republicanas ni franquistas, no lo creo.
-¿Esta misma semana el Rey Felipe VI ha reivindicado la figura de su padre -el Rey Emérito- en el proceso democrático español. ¿Es necesaria esta reivindicación?
- No. Creo que mi generación tenemos asimilado que el Rey Juan Carlos en su momento hizo un papel muy positivo para atemperar las diferencias que había en España. Y sobre todo fue un buen embajador en esos años de la imagen de España en el extranjero. El problema de las monarquías es que creen que pueden tener derecho a lo que los demás no tienen y no debería ser así.
–¿Qué le parece el feminismo? –La reivindicación feminista puede estar muy bien como puede caer en el ridículo. El machismo es ridículo, el feminismo no debería serlo. Los derechos que reclaman son absolutamente justos. Tienen razón en algunos aspectos y en otros no. El machismo no la tiene en ninguno porque se aplica siempre al autoritarismo o a la mal llamada violencia de género. La violencia no es de género, es o no es. Si la practican más los hombres es porque tienen más fuerza física, no porque seamos más agresivos. La violencia de género es un calificativo que me chirría porque es acusar a todos los hombres de violentos, y lo son algunos ejemplares que están mejor en la cárcel o en un psiquiátrico. No defiendo a los hombres, pero tampoco a las mujeres, defiendo a la inteligencia en ellas y en ellos.
–¿Qué le parece Valencia como plató de cine?
–Tiene lugares muy interesantes para rodar y, además, está cerca de todas partes. Los equipos técnicos son igual de competentes que los que puede haber en Madrid, Sevilla o Bilbao. En esta producción casi todos eran valencianos y hemos comprobado que no había diferencia respecto a otros medios de producción que no son de Valencia.
Fuente: Las Provincias

