
Barcelona, 20 de diciembre de 2023
La Inteligencia Artificial avanza imparable y ya es capaz de generar personajes audiovisuales que hablan como los humanos. Es más, puede clonar la voz de cualquier persona real con apenas unos segundos de muestra, e incluso cambiarla de idioma. ¿Cómo impacta el desarrollo de estas nuevas herramientas en la labor de los profesionales del doblaje y, en general, en el de todos los actores? ¿Puede robarles trabajo? ¿Puede vulnerar sus derechos de autor, de propiedad intelectual y de imagen? Todas estas cuestiones se han debatido este miércoles durante una mesa redonda en el Espai Actua de la Fundación AISGE, en Barcelona.
“La preocupación es máxima. Llevamos tiempo de trabajo en esta materia porque nos preocupa el presente y el futuro de los intérpretes”, afirmaba Abel Martín Villarejo, director general de AISGE. También expusieron sus recelos Raúl Lara, del Sindicato de Artistas de Doblaje de Madrid (ADOMA), y dos representantes de Doblatge Unida de Barcelona (DUB): Massumi (Matzuma Zapater) y Sara Gómez.
Para quienes se dedican al doblaje, la Inteligencia Artificial supone una doble amenaza. Por un lado, hacia la fuente de trabajo, porque si se empiezan a dar por buenos los doblajes hechos con IA, van a desplomarse las oportunidades laborales en el sector. Y en segundo lugar, hacia los derechos de los artistas, como explicaba Raúl Lara: “Si un estudio genera a una persona que no existe y la explota, ¿qué datos ha utilizado previamente para crearla? Se basa en miles de personas reales que no han autorizado que se use su imagen ni su voz con esa finalidad”.
Uno de los problemas es el de los contratos firmados con productoras y estudios, que establecen la cesión de derechos del actor o intérprete. “El peligro es si Disney o Warner, por poner dos ejemplos, consideran que las cesiones que firmamos implican que nuestra propiedad intelectual es suya y que puedan usarla para entrenar herramientas de IA con el propósito de crear otros formatos. Necesitamos que reconozcan que no pueden hacer eso, porque no hemos cedido nuestros para eso. Pero si eso pasa, ¿quién denuncia a Disney?”, cuestionó Lara.
Desde AISGE se está trabajando en la elaboración de un sistema que acote las autorizaciones que los actores proporcionan a los estudios, ya que “se ceden demasiadas cosas que se escapan del control del artista”, según Abel Martín Villarejo. El sindicato madrileño ADOMA apuesta por establecer un modelo de cesión único para todos los estudios. Así, cuando los profesionales establecieran contratos, ya no tendrían que preocuparse. “No puede ser que firmemos ciertas cosas que son ilegales aquí”, en palabras de Lara.
Es frecuente que los artistas firmen una cesión de derechos porque piensan que no tienen más remedio, que perderán el papel si no acceden a ello. Pero incluso en estos casos, desde ADOMA aseguran que la legislación actual ya ofrece protección frente al uso indebido de ese trabajo. Lo concretaba Lara: “Necesitan la autorización explícita para utilizar nuestra imagen o nuestra voz. Hemos consultado con abogados y nos han dicho que ganaríamos en caso de denunciar”.
Regular la IA, una urgencia Los sindicatos intervinientes en la mesa redonda, así como AISGE, están de acuerdo en la necesidad de regular el uso de la Inteligencia Artificial. De hecho, la Unión Europea ya ha pactado la que va a ser la primera ley integral sobre IA del mundo. En opinión de Martín Villarejo, “es muy importante que la ley europea recoja la obligación de trazabilidad de los datos utilizados. Al igual que tenemos derecho a saber qué ingredientes lleva una leche, en las obras artísticas debemos poder saber el origen de la pieza, qué fuente de información se ha usado para crearla”, añadió.
“El problema con la tecnología es que los avances van siempre por delante de la regulación”, lamentó el representante de ADOMA, quien añadió: “Llama la atención que en la actual legislación española no haya ni una sola referencia a la IA”. El sindicato se ha reunido este año con responsables del Ministerio de Cultura, que está trabajando en una ley transversal. De momento, se ha creado una mesa de trabajo con representantes del sector, reunida ya en dos ocasiones desde septiembre.
Además de apostar por la regulación del uso de la IA, los ponentes plantearon también un debate filosófico: “¿Queremos, como artistas, que una máquina realice nuestro trabajo? ¿Dónde acaba la herramienta y empieza la sustitución?”, cuestionaba Sara Gómez, de Doblatge Unida de Barcelona (DUB). A juicio de Raúl Lara, “es necesario un debate sobre hasta qué punto podemos permitir como especie que una máquina genere una supuesta obra artística”.
Abel Martín Villarejo, de AISGE, ahondó en el mismo argumento. “Si la industria prescinde de la creatividad humana, acabará perdida. Cuando sea tan barato producir, lo podrá hacer cualquiera. No se están dando cuenta de que pueden matar a la gallina de los huevos de oro”, advirtió. Afirmó que debemos ser muy conscientes de que la creación artificial ya se practica a día de hoy y que habrá que competir con ella. Por eso, mientras se buscan vías para defender los derechos de los artistas, habrá que explorar nuevas fuentes de trabajo para sus voces.
El encuentro ha sido solo el primero de otros más, según anunció el vicepresidente de AISGE Sergi Mateu. “Afrontaremos este tsunami de la IA. Llega sin que podamos pararlo, pero sí podemos poner vallas para que no nos arrolle”
Fuente: AISGE. Fotos: AISGE.

