Pocas veces se ha dado cita un cuarteto de candidatos al Mejor Actor Protagonista de los Goya con tanta potencia como en la edición de este año. Y al mismo tiempo, pocas dudas albergaban tres titanes como Eduard Fernández, Javier Gutiérrez y Luis Tosar de que el premio debía ser para Javier Bardem (Las Palmas de Gran Canaria, 1969). El estado de gracia que atraviesa el que es nuestro intérprete más internacional en estos momentos ha vuelto a quedar de manifiesto con su papel del empresario Julio Blanco en El buen patrón, al que ha sabido darle todos los matices que requiere un personaje tan complejo y no quedarse en la etiqueta del granuja bien sobrado de cinismo y extremadamente corto de humanidad.
De paso, ha cerrado el círculo que abrió hace 20 años con otro personaje memorable, Santa, en Los lunes al sol, también a las órdenes de Fernando León de Aranoa, un director que ha sabido explotar como nadie la veta única de actor intuitivo y camaleónico de Bardem. Y a la vista de los brillantes resultados artísticos que han cosechado juntos, todo parece apuntar a que la sociedad entre ambos aún tiene algunos capítulos más que escribir en el futuro. O en palabras del propio actor, nuevos “viajes hermosos, inspiradores y divertidos”.
Este Goya y todo lo que venga en este 2022 también cerrará otro círculo aún más amplio abierto hace justo tres décadas, cuando se dio a conocer a lo grande en Jamón jamón junto a Penélope Cruz, la mujer con la que comparte su vida y “ama, respeta y celebra todos los días”, como confesó emocionado en su discurso de recepción de la estatuilla.
Casi medio centenar de películas, muchas de ellas producciones internacionales de éxito mundial, y seis premios de la Academia han jalonado una andadura sin parangón en la historia de nuestro cine. Y los triunfos encadenados en estas tres décadas han sido vividos y disfrutados por una persona central para Javier Bardem a la que dedicó con toda emoción y solemnidad el Goya: “A la mujer que me parió, que me enseño a vivir, que me ayudó a sobrevivir. Un ejemplo ético y de compromiso. Mi madre, mi amada madre. Pilar Bardem”.
La inolvidable matriarca, tantos años presidenta de AISGE y de la Fundación AISGE, ya no está entre nosotros. Pero nunca dejará de estar presente; en especial para su hijo, que la llevará consigo en todos los proyectos que emprenda en el porvenir. Sin duda, a partir de ahora, más que nunca, todos los trabajos y los días de Javier Bardem serán en el nombre de la madre.