La brasileña Sônia Braga y el argentino Óscar Martínez, mejores actores en los IV Premios Platino
Julio 2017
La Caja Mágica madrileña acogió la noche
del 22 de julio la gala de la IV edición de los Premios Platino,
dirigidos al cine en castellano y portugués de un lado y otro del
Atlántico, ya conocidos informalmente como los Óscar iberoamericanos y
con los que Latin Artis volvía a colaborar.
El presentador y humorista
español Carlos Latre y la actriz uruguaya Natalia Oreiro condujeron la
gala durante más de dos horas.
El día anterior, Natalia
Oreiro había recibido ya una de las menciones de la fiesta: el público
la había elegido como mejor intérprete femenina. El actor Óscar Martínez
también había recogido el viernes el equivalente masculino de esa
mención popular. Y la noche del sábado, el argentino afianzó su triunfo
al conseguir el Platino a mejor actor; en esa ocasión, el oficial y
concedido por el jurado, un honor que la brasileña Sônia Braga obtuvo en
la categoría femenina.
Sonia Braga, nacida en
Maringá hace 67 años, interpreta en Doña Clara (Aquarius) a una crítica
musical retirada y en lucha contra la promotora inmobiliaria que ha
comprado todos los apartamentos del edificio en el que vive, salvo el
suyo. A lo largo de las casi cinco décadas que lleva haciendo cine, la
actriz ha trabajado para Robert Redford o Clint Eastwood. No es el
primer premio Platino que recibe: ya en 2014, cuando estos galardones se
entregaron por primera vez (en Ciudad de Panamá), la intérprete obtuvo
una estatuilla en honor a toda su trayectoria. A Braga se la vio
claramente emocionada: “Este, el mejor guion de mi vida, me llegó poco
después de que recibiera mi primer Platino. Muchas gracias”, contó desde
el atril.
De la misma edad que la
actriz es Oscar Martínez, natural de Buenos Aires, que conquista los
mencionados dos premios Platino gracias a su interpretación en El
ciudadano ilustre, la cinta coronada a su vez como mejor película (y
que, como el intérprete, hizo doblete, dado que también venía avalada
por la mención del público). En ella, el actor encarna a un premio Nobel
de Literatura que regresa a su pequeño pueblo natal para obtener una
condecoración. Su trabajo en esta coproducción entre Argentina y España
ya le valió una copa Volpi en la pasada Mostra de Venecia. No es la
primera vez que el artista trabaja en una colaboración entre estos dos
países: ya ocurrió en Relatos salvajes (2014). “Celebré y celebro la
creación de estos galardones y su instauración, ya definitiva, como la
mayor fiesta de las artes audiovisuales en Iberoamérica”, mentó el
intérprete.
Miedo a los latinos
Al recoger el premio
Platino a toda una trayectoria, Edward James Olmos —aún recordado por su
interpretación en la serie norteamericana Miami Vice, allá por los años
ochenta— lograría poner en pie a todo el auditorio. “Muchas personas
han dado su vida para que los iberoamericanos podamos encontrarnos
juntos esta noche”, agradeció en castellano este californiano de
ascendencia latina, que ha dedicado al cine buena parte de sus 70 años.
Más de cuatro décadas de trabajo componen la carrera de quien
persiguiera a Harrison Ford en la mítica Blade runner (1982), y a quien
veremos pronto en la secuela de aquella cinta. “El futuro está en
nuestras manos. Los latinos somos muchos, y por eso nos tienen miedo”,
reiteró Olmos, en velada alusión a las políticas y el discurso del
presidente norteamericano Donald Trump, justo antes de alabar el cine de
Pedro Almodóvar.
Amores musicales
La alcaldesa de Madrid,
Manuela Carmena, acompañada del actor español Imanol Arias, entregó el
premio al cine y educación en valores. Recayó en Esteban, la historia de
un niño de nueve años que descubre su talento para la música. Al
entregar el galardón, recordaron que referentes iberoamericanos son
Isabel Allende y Gabriela Mistral, pero también quienes quedan al este
del Atlántico, como Rubén Darío. De eso tratan los Platino, que
celebraron su segunda edición en Marbella y visitarán la mexicana Rivera
Maya el año que viene.