El impacto de la inteligencia artificial en los modelos de negocio audiovisuales, las relaciones contractuales y la protección de los artistas centró el cuarto bloque temático del XXI Foro Iberoamericano sobre Creaciones Audiovisuales de Latin Artis celebrado en Cancún y moderado por la actriz Esperanza Silva - presidenta de Chileactores - donde representantes de SAG-AFTRA, Actores SGC y AISGE abordaron los desafíos que esta tecnología plantea para el futuro de la creación audiovisual.
La sesión comenzó con la intervención de Duncan Crabtree-Ireland, director ejecutivo de SAG-AFTRA, quien repasó las medidas adoptadas por el sindicato estadounidense para proteger a los intérpretes frente al uso de la inteligencia artificial.
Crabtree-Ireland explicó que SAG-AFTRA ha establecido una distinción fundamental entre las réplicas digitales —copias de la voz o imagen de personas reales— y los intérpretes sintéticos, personajes generados completamente por ordenador sin basarse en una persona existente. A partir de esta diferenciación, el sindicato ha impulsado acuerdos que establecen como principio esencial que no puede existir uso de inteligencia artificial sin consentimiento informado. Entre las medidas alcanzadas destacan la exigencia de consentimiento por escrito para la creación y utilización de réplicas digitales, la obligación de una compensación justa para los artistas, el reconocimiento del tiempo dedicado a escaneos o grabaciones como tiempo de trabajo remunerado y la protección frente al uso de réplicas digitales durante conflictos laborales.
El dirigente sindical explicó también los avances logrados en los sectores de la publicidad, la animación y la televisión, así como las iniciativas legislativas impulsadas en California y Nueva York para proteger la imagen, la voz y las réplicas digitales de artistas vivos y fallecidos.
Durante su intervención hizo referencia al caso de Tilly un personaje sintético presentado como intérprete, que SAG-AFTRA considera una construcción artificial basada en el trabajo no autorizado de miles de profesionales. Para el sindicato, la utilización de este tipo de figuras como sustitutas de intérpretes humanos representa una amenaza para la profesión. “La tecnología puede formar parte del futuro, pero ese futuro debe seguir siendo humano”, fue el mensaje central de una intervención que defendió la regulación de la inteligencia artificial bajo los principios de consentimiento real y compensación justa.
A continuación, Santiago Cabrera, director ejecutivo de Actores SGC de Colombia y presidente del Comité Jurídico de Latin Artis, abordó las transformaciones que la inteligencia artificial puede provocar en los modelos de negocio audiovisuales.
Tomando como referencia el episodio Joan is Awful de la serie Black Mirror, Cabrera planteó una reflexión sobre la utilización masiva de datos personales, los sesgos algorítmicos, el consentimiento de los usuarios y los riesgos que estas tecnologías pueden generar sobre derechos fundamentales como la privacidad, la imagen y la reputación. El jurista colombiano alertó sobre el creciente uso de contratos para la creación de bancos de voces destinados al entrenamiento de sistemas de inteligencia artificial y señaló que, aunque muchos de estos contratos parecen transparentes en la autorización inicial, suelen dejar abiertas cuestiones esenciales sobre los usos futuros de los resultados generados.
Asimismo, advirtió sobre determinadas prácticas contractuales que buscan extender la cesión de derechos a usos futuros todavía inexistentes, incluyendo posibles aplicaciones de inteligencia artificial. En este contexto, defendió la necesidad de que las sociedades de gestión colectiva desempeñen un papel activo en la protección de los artistas, incluso mediante acciones judiciales frente a posibles abusos de posición dominante por parte de grandes plataformas tecnológicas.
Cabrera recordó que la preocupación por la inteligencia artificial no afecta únicamente a los artistas, sino a toda la cadena de valor audiovisual, incluidos productores, distribuidores y ciudadanos. A su juicio, el gran desafío consiste en sensibilizar a las nuevas generaciones sobre la importancia de la creatividad humana y la necesidad de preservar el valor cultural de las obras frente a la automatización.
La última ponencia estuvo a cargo de Marta Gómez Fernández, directora del Departamento Jurídico de AISGE, quien analizó las consecuencias de la inteligencia artificial sobre las prácticas contractuales en el ámbito de la interpretación audiovisual.
Gómez recordó que los contratos de interpretación no solo regulan la actividad artística, sino también el uso de elementos personales del artista como la imagen, la voz y el nombre, así como las posibles explotaciones derivadas de dichas interpretaciones. La jurista explicó que la posición negociadora del artista suele ser más débil que la del productor, lo que ha favorecido históricamente la existencia de cesiones amplias de derechos y remuneraciones a tanto alzado.
Sin embargo, subrayó que los usos vinculados a la inteligencia artificial no forman parte de la finalidad natural de estos contratos y, por tanto, requieren autorizaciones específicas y consentimientos expresos. Según expuso, cualquier utilización de la voz o la imagen para entrenar sistemas de inteligencia artificial o generar réplicas digitales debe ir acompañada de una autorización clara y de una remuneración adicional adecuada y proporcionada. Asimismo, destacó la importancia de los principios de transparencia y rendición de cuentas, que obligan a informar a los artistas sobre los usos realizados y los ingresos generados por la explotación de contenidos vinculados a la inteligencia artificial. También defendió la necesidad de reforzar los mecanismos de gestión colectiva para proteger a los artistas frente a prácticas como la minería masiva de datos utilizada en el entrenamiento de modelos generativos.
Como conclusión, Marta Gómez señaló que la incorporación de la inteligencia artificial a los contratos de interpretación exige un nuevo equilibrio entre innovación tecnológica y protección de derechos, basado en el consentimiento informado, la remuneración justa, el respeto a los derechos morales y la transparencia en el uso de las obras y las interpretaciones.
El evento de Latin Artis, que contó con la Asociación Nacional de Intérpretes de México (ANDI) como entidad anfitriona, cerró su tercer bloque con estas tres intervenciones que coincidieron en una misma idea: la inteligencia artificial está transformando profundamente la industria audiovisual, pero su desarrollo debe sustentarse en reglas claras que garanticen el respeto a los derechos de los creadores y el valor irremplazable de la aportación humana al proceso creativo.
Fuente: Latin Artis.

