Foro de Cancún: el consentimiento de los artistas ante el uso de su imagen, voz y actuación en la IA
Madrid, 11 de junio de 2026
La relación entre la inteligencia artificial generativa, los derechos de los artistas y la protección de las obras creativas fue uno de los ejes centrales de debate durante el XXI Foro de Creaciones Audiovisuales de Latin Artiscelebrado en Cancún, donde especialistas en propiedad intelectual, gestión colectiva y representación de artistas reflexionaron sobre los retos que plantea el desarrollo acelerado de estas tecnologías.
El panel dedicado al uso de contenidos artísticos como insumo para sistemas de inteligencia artificial, fue moderado por el actor peruano y presidente de Inter Artis Perú, Martín Abrisqueta. Los participantes coincidieron en que la principal preocupación gira en torno al uso de interpretaciones, imágenes, voces y obras protegidas para entrenar modelos generativos sin el consentimiento expreso de sus titulares.
José María Montes, consultor internacional y experto en derecho de autor y gestión colectiva, destacó que el debate no debe limitarse exclusivamente al ámbito del derecho de autor. Según explicó, el uso de la imagen, la voz y otros atributos personales de los artistas también involucra derechos de la personalidad, protección de datos y derechos de imagen, aspectos que adquieren cada vez mayor relevancia en distintos países.
Uno de los conceptos centrales abordados fue la necesidad de garantizar el consentimiento previo de los artistas para que sus interpretaciones o atributos personales puedan utilizarse en procesos de entrenamiento de inteligencia artificial. Sin embargo, Montes advirtió que la realidad contractual del sector audiovisual suele situar a los intérpretes en una posición de negociación desigual frente a los productores, lo que dificulta la defensa efectiva de estos derechos.
Los panelistas también analizaron las limitaciones de los marcos jurídicos actuales frente a tecnologías capaces de procesar enormes volúmenes de información para generar nuevos contenidos. En este contexto, se discutieron mecanismos como las licencias colectivas extendidas, los sistemas de remuneración para los titulares de derechos y la necesidad de reforzar las cláusulas contractuales que regulan los usos vinculados a la inteligencia artificial.
Por su parte, Carolina Andrade, jurista y directora general de Uniarte Ecuador, señaló que actualmente no existe una solución jurídica definitiva para afrontar los desafíos derivados de la inteligencia artificial generativa. Explicó que los modelos de IA se alimentan de múltiples fuentes y referencias, lo que dificulta identificar con precisión las contribuciones individuales presentes en los resultados generados. Andrade enfatizó la importancia de la prevención y de la gestión anticipada de derechos.
En su opinión, artistas, guionistas y creadores deben incorporar en sus contratos disposiciones claras que delimiten los usos permitidos de sus obras, imágenes, voces e interpretaciones, estableciendo plazos, alcances y finalidades específicas.
Otro de los puntos destacados fue la distinción entre las interpretaciones humanas y los contenidos generados por inteligencia artificial. Los especialistas coincidieron en que la actuación artística es una expresión creativa propia de las personas, mientras que los resultados generados por sistemas automatizados son producto de procesos algorítmicos alimentados por grandes cantidades de datos.
El debate concluyó con una reflexión sobre la dimensión global del problema. Los participantes señalaron que cualquier solución basada exclusivamente en legislaciones nacionales corre el riesgo de resultar insuficiente frente a un entorno digital transfronterizo. Por ello, subrayaron la necesidad de avanzar hacia acuerdos internacionales que permitan establecer estándares comunes para la protección de los derechos de artistas y creadores en la era de la inteligencia artificial.
El foro de Cancún puso de manifiesto que la discusión sobre inteligencia artificial y derechos creativos apenas comienza. Mientras la tecnología continúa evolucionando a gran velocidad, el sector cultural enfrenta el desafío de encontrar mecanismos que garanticen tanto la innovación como el respeto a los derechos de quienes generan el valor creativo que alimenta los sistemas.