Madrid, 9 de julio de 2026
Tras el demoledor informe del Consejo de Estado sobre el artículo 13, acogiendo los argumentos jurídicos de AISGE, el Gobierno accedió a suprimir el polémico precepto del texto definitivo del Real Decreto que actualizará aspectos laborales planteados por el Estatuto del Artista. Se ha hecho justicia y se ha rectificado un error de planteamiento, de manera que AISGE aplaude la decisión del Ministerio de Trabajo y apela a un amplio consenso para afrontar el reto de la IAGen (Inteligencia Artificial Generativa) en el ámbito correcto –el de la propiedad intelectual– y al nivel normativo que exige la materia; esto es, a través de una norma de rango de ley y que sea debatida y/o aprobada en el Parlamento con el mayor consenso político y jurídico posible, y en armonía con las iniciativas de la UE y del Derecho comparado de otros países.
El Gobierno de España ha aceptado finalmente retirar el polémico artículo 13 del texto del Real Decreto con el que va a actualizar y mejorar las condiciones profesionales del colectivo artístico, concurriendo sobre estos aspectos un amplio consenso de la comunidad artística. El artículo de la polémica pretendía regular dentro de una norma de rango reglamentario y de naturaleza laboral la utilización de la IAGen, para permitir generar nuevos contenidos a partir de la voz, la imagen y el trabajo de actores y actrices, lo que constituía, jurídicamente hablando, un auténtico disparate y situaba dicho precepto en un ultra vires normativo al vulnerar la reserva de ley de la propiedad intelectual y al obviar que el trabajo del artista, su imagen y su voz, una vez quedaron fijados en un soporte o sistema, deben ser protegidos por normas de propiedad intelectual de rango legal y no por reglamentos de naturaleza laboral.
AISGE había denunciado durante el último mes con su campaña del #NoAlArtículo13 que este texto, en su redacción actual, constituía en la práctica la mayor agresión a los derechos de propiedad intelectual de los artistas de las últimas décadas en España, pues obligaba al artista a ceder o autorizar determinados usos sin compensación alguna y otros usos, muy limitados, a cambio de remuneraciones económicas indeterminadas o simbólicas. La fuerza y profundidad de los argumentos jurídicos y económicos esgrimidos por AISGE, junto al esfuerzo explicativo y divulgativo durante el último año y medio, así como la exitosa campaña del #NoAlArtículo13, finalmente hicieron reflexionar al Gobierno, especialmente al Ministerio de Trabajo y de Economía Social, que, en honor a la verdad, ya anticipó que si el Consejo de Estado formulaba (como ha hecho) alguna observación de legalidad sobre el precepto, lo tomaría en cuenta (como así ha sido).
El propio Ministerio de Trabajo ya ha comunicado al sector que “procederá a enviar al Consejo de Ministros el texto del Real Decreto adaptado a las observaciones del Consejo de Estado”. La titular del departamento, la ministra y vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, se reunirá en fechas próximas con AISGE y demás colectivos del sector audiovisual para “informar directamente sobre las próximas actuaciones” de su departamento sobre la IAGen. Actitud que agradecemos y valoramos muy positivamente desde AISGE, de manera que podrá contar con los expertos y apoyo de AISGE para avanzar sobre bases jurídicas seguras en un terreno tan complejo como el de la propiedad intelectual y la IAGen.
Tanto AISGE como el Gobierno estamos comprometidos en buscar la mejor fórmula de protección del artista en el entorno IA y de dotar a su trabajo, imagen y voz de la mayor seguridad jurídica posible. Dicha aspiración es lógica y necesaria, pero hay que hacerlo con sumo cuidado y precisión: el entorno IA ha irrumpido de una manera muy disruptiva y agresiva, pero aún está por verse que sus verdaderos efectos sean tan devastadores como los anunciados hace apenas dos años.
De hecho, AISGE viene reivindicando un amplio consenso político y social, algo así como un Pacto de Estado sobre la IAGen, que proteja tanto a los creadores como a los propios ciudadanos. Porque el fenómeno del IA y su irrupción en los procesos creativos humanos no es una cuestión exclusivamente tecnológica y/o jurídica, sino también –y sobre todo– un fenómeno de gran trascendencia social, tanto desde el punto de vista humano como cultural,porque el arte, en cuanto forma sublime de expresión del ser humana, necesita de un creador y de muchos interlocutores o receptores (“consumidores”), cuya actitud ante los contenidos culturales generados o producidos, que no creados artificialmente, es decisiva en este gran debate. La decisión final la tienen los ciudadanos.
La supresión del artículo 13 del proyecto de Real Decreto no constituye ningún avance real, sino la evitación del un retroceso y de una contaminación imprudente de la futura regulación de la IAGen. El actor está hoy igual de desprotegido frente a la IAGen que la semana pasada. El vacío legislativo sigue ahí; mientras, la tecnología avanza y cada capítulo, cada doblaje, es ya un conjunto de datos en potencia. Uno de los mejores ejemplos de este sinsentido es el actor de doblaje, que con su trabajo deja cientos de horas de voz limpia, sin ruido de fondo, y además perfectamente asociada a un guion: ese constituye el mejor material para entrenar un sistema de IAGen. Tal vez la voz artística requiera de una regulación más urgente, específica y enfocada a su particular problemática y vulnerabilidad.
De cara al futuro de la regulación de la IAGen en el ámbito de creatividad humana, ya hemos considerado en varias ocasiones el denominado Informe Axel Voss, aprobado por el Parlamento Europeo el pasado 10 de marzo. Dicho informe sostiene que la IAGen no puede seguir entrenándose sobre obras protegidas sin reglas claras de transparencia, licencias y remuneración justa a los titulares de derechos, defendiendo que los creadores puedan conocer qué contenidos se han utilizado en el entrenamiento de los sistemas de IAGen. El informe fija la posición del Parlamento hacia un marco mucho más exigente frente a la IAGen, con el fin de evitar usos no autorizados de obras y lograr dar más control y compensación a autores y artistas a través de la gestión colectiva.
Con el objetivo de contribuir a la construcción de un futuro más allá del artículo 13, cuando aún existe demasiada incertidumbre sobre las capacidades tecnológicas, sus límites jurídicos y los efectos o impactos reales en los hábitos de consumo culturales de los ciudadanos, AISGEtambién ha ido dando sus pasos, como él último aprobado por la reciente Asamblea General de Socios del pasado mes de junio: una declaración de reserva general frente al límite o excepción de minería de datos –art. 4 del la Directiva de 2019– a través de IAGen. Veamos, pues, este momento post artículo 13 como una oportunidad de avanzar por el camino correcto, una vez despejadas las sombras que se cernían sobre la materia, porque la retirada del artículo 13 permite regular el suso de la IAGen donde corresponde; es decir, en la Ley de Propiedad Intelectual, con rango de ley y vocación de permanencia, y con obligaciones de transparencia sobre el uso de los trabajos artísticos preexistentes, de su voz e imagen para entrenar sistemas IA, con límites y condiciones muy claras y restrictivas, con una reserva colectiva de derechos, con una remuneración irrenunciable de gestión colectiva y con un derecho de oposición frente a los usos que dañen la reputación del artista o vulneren de alguna forma sus derechos de propiedad intelectual o derechos fundamentales.
Creemos que con las anteriores bases sí se podrá avanzar, tal vez lentos pero seguros, hasta alcanzar una regulación evolutiva, que se pueda ir perfeccionando en la medida que irrumpan nuevas capacidades tecnológicas o modelos de uso o de negocio de los contenidos artísticos. Todos estamos de acuerdo en proteger la creatividad humana del artista y diferenciarla de la producción de contenidos artificiales, así como que cualquier uso de su imagen, voz o trabajo artístico ha de ser expresamente autorizado y compensado bajo fórmulas eficaces, preferentemente colectivos para aliviar de esa presión al artista. Ahora lo que se necesita es trasladar ese consenso de fondo al ámbito de las formas y de los procesos, es decir, de las máximas garantías que lo que se regule como justo se pueda dar eficaz cumplimiento, y no que se diluya en procesos ineficaces. Y es en este ámbito donde el principio de transparencia cobra especial relevancia a la hora de poder ejercer el control sucesivo del trabajo artístico, de su voz y de su imagen, haya sido autorizado o no.
El objetivo es complejo y arduo, pero AISGE tiene la certeza de que no escatimará esfuerzos en su propósito de construir un futuro más justo y seguro en el nuevo universo IA, donde el artista desarrolle su trabajo de manera segura y con la máxima libertad posible. Solo así entendemos que el artista podrá seguir cumpliendo el legítimo papel social que le corresponde: construir emociones y revelarse como la voz, la imagen, la cultura y el universo emocional de los pueblos. Es el trabajo artístico el que dota de sentido a las vidas y aspiraciones de los demás, se trata de un bien de primera necesidad que precisa ser cuidado, protegido y cultivado con el mayor de los esmeros y sensibilidades. Como nos diría nuestro añorado Paco Rabal en el año de su centenario: “¡tomo nota!”. ¡Tomemos nota todos!
Abel Martín Villarejo
Director general de AISGE
Secretario general de Latin Artis
Fuente: AISGE

