Latin Artis debate en Cancún el futuro de la creación audiovisual frente al avance de la inteligencia artificial
Madrid, 29 de mayo de 2026
La inteligencia artificial ya no es una promesa futurista para la industria audiovisual: hoy puede escribir canciones, clonar voces, generar escenas cinematográficas completas y reproducir interpretaciones humanas con un nivel de realismo cada vez más sofisticado. Bajo esa premisa, el encuentro anual de Latin Artis, federación iberoamericana que agrupa a las entidades de gestión de creadores audiovisuales de Iberoamérica, Portugal e Italia, convirtió a Cancún en un espacio de reflexión sobre el futuro de los intérpretes y de la creación artística en la era de la IA.
Las jornadas reunieron dos visiones complementarias sobre el fenómeno: por un lado, la advertencia sobre los riesgos éticos, laborales y humanos que implica el uso indiscriminado de estas tecnologías; por otro, la demostración concreta de las extraordinarias capacidades que ya ofrecen las herramientas de inteligencia artificial aplicadas a la producción audiovisual.
El actor y presidente del Comité de Vigilancia de la ANDI, Luis Gatica, encabezó una de las intervenciones más contundentes del encuentro al presentar la conferencia “La percepción artística de la inteligencia artificial, ¿herramienta o amenaza?”. En ella alertó sobre el impacto que la clonación de voces, rostros e interpretaciones podría tener sobre millones de profesionales del sector.
“Los intérpretes tenemos la maldita costumbre de comer tres veces al día”, afirmó, al referirse al riesgo de que actores, cantantes y artistas de doblaje sean reemplazados por modelos generativos capaces de imitar voces y apariencias humanas.
Mientras Gatica defendía la necesidad urgente de regulación y protección jurídica para los artistas, la dimensión tecnológica de ese desafío se hizo evidente en la demostración práctica ofrecida por Marco Mariscal, director de transformación tecnológica en AISGE.
Ante representantes de sociedades de gestión colectiva de toda Iberoamérica, Mariscal mostró cómo herramientas como ChatGPT, Sora, ElevenLabs, Suno y Runway permiten ya generar escenas cinematográficas, crear canciones originales, producir efectos visuales y clonar voces humanas a partir de simples instrucciones de texto.
La demostración incluyó la generación de secuencias de video con parámetros cinematográficos, la animación de imágenes estáticas, la creación de música mediante IA y la reproducción de textos literarios utilizando voces sintéticas construidas a partir de pequeños fragmentos de audio.
Precisamente ahí se cruzaron las dos visiones del debate: mientras la tecnología demostraba capacidades sorprendentes para reproducir expresiones humanas, la preocupación sobre los límites éticos y legales de esas herramientas se volvía inevitable.
Gatica insistió en que el problema no radica únicamente en la existencia de estas tecnologías, sino en la ausencia de reglas claras sobre su utilización. “¿Acaso creen que todos tenemos el mismo nivel de ética?”, cuestionó, al advertir sobre el uso no autorizado de voces, imágenes y estilos interpretativos.
Entre las propuestas planteadas durante las jornadas destacaron la creación de etiquetados obligatorios para identificar contenidos generados con inteligencia artificial, el desarrollo de mecanismos tecnológicos contra la clonación no autorizada y la construcción de marcos regulatorios internacionales que protejan derechos de imagen, regalías y fuentes de trabajo.
Al mismo tiempo, las demostraciones tecnológicas dejaron claro que la inteligencia artificial ya está transformando profundamente los procesos de producción audiovisual. Hoy es posible generar clips cinematográficos, traducir contenidos, producir audiolibros o crear composiciones musicales completas en cuestión de minutos y con costos reducidos.
Sin embargo, para muchos de los asistentes, la discusión de fondo sigue siendo esencialmente humana.
“La gran diferencia entre la inteligencia artificial y el ser humano es justo eso: ser humano. Lo que el ser humano interpreta tiene herida, tiene emociones”, afirmó Gatica, sintetizando una de las reflexiones centrales del encuentro.
Las actividades organizadas por Latin Artis evidenciaron así el enorme desafío que enfrenta actualmente el sector audiovisual: encontrar un equilibrio entre innovación tecnológica y protección efectiva de los derechos de intérpretes y creadores, en un contexto donde las fronteras entre lo humano y lo artificial son cada vez más difusas.
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